Este microrelato lo escribí para el concurso anual de cuentos de Cercanías Renfe. Tiene miga el concurso, porque las historias no deben de sobrepasar las 99 palabras, incluyendo el título.
Mi historia no fue seleccionada, cosa que no me sorprende. Aún no es una historia, es más bien un telegrama o un apunte, pero cuando acabe con ella espero haber podido convertirla en un relato como Dios manda, y poder transmitir todas las cosas que mi padre y mis abuelas, oriundos de Carabanchel, me contaron sobre un barrio que ya no se parece en nada al que ellos conocían pero que sin embargo sigue ahí, en la galería de sus mentes, como en esos cuadros de 3D en los que tienes que mirar fijamente al fondo para ver de dónde sale en realidad la imagen.
Aluche, donde estaba el arroyo
Se subía en Laguna, en el cercanías dirección Móstoles, y se llamaba Don Genaro, según me dijo.
Me contó muchas cosas del antiguo Aluche, donde sólo había campos y huertas. Y el arroyo.
Al Luche solía ir cierta lavandera a la que siempre quiso hablar; por verla, él cogía el Suburbano desde Carabanchel hasta Campamento y bajaba por el Camino del Soldado hasta el arroyo.
Ya no existía el Suburbano; ahora iba en el cercanías hasta Aluche, donde esperaba encontrarla algún día. Entonces sí le hablaría, y ya no se volvería solo al cementerio.
viernes 17 de julio de 2009
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